Silvia Papas nace en Conegliano (Treviso) en 1969. Tras completar sus estudios en la Escuela Artística de Padua, su ciudad de adopción, a finales de la década del ochenta la pintora vive sus primeras experiencias profesionales que se desarrollan en el campo de la moda, con la creación de algunas colecciones masculinas y femeninas, en la escenografía y en el diseño de carteles. Las sugestiones visuales unidas a estos ámbitos, y aquellas evocadas por los viajes frecuentes a Estados Unidos, constituyen, junto con un interés específico en el Pop Art, el itinerario estético sobre el cual se desplegará su investigación pictórica, a la que Silvia Papas se dedica de forma exclusiva desde 1993: desde el comienzo, en las superficies de sus lienzos, cromáticamente atractivos y vistosos, desfilan figuras femeninas seductoras que atestiguan una modernidad en la que parecieran morar como protagonistas. Después de una fase en la que el elemento humano aparece marginado, dejando paso al estudio del elemento natural, la evolución de los fondos netos de color acrílico hacia tonos más severos anuncia que su expresión accede a una dimensión temática más compleja y “matizada”. El espectro de los grises y los episodios cromáticos tendientes a la monocromía acogen la perenne seducción puesta en práctica por los sujetos que ahora revelan un lado inquieto, obsesivo; del resplandor aparente de sus vidas emergen imprevisibles soledades y dependencias. Las mujeres de Silvia Papas se convierten en la vanguardia brillante de una sociedad desestabilizada por su bienestar. Los símbolos del consumismo, pero también las contraposiciones ideológicas germinadas en la marginalidad, dejan huellas visibles entre las aceras y las paredes de las ciudades modernas, constituyendo el fondo para la manifestación de figuras que, con todo, no pierden su facultad de seducir.  

Si, salvo en raras excepciones, el elemento masculino persiste en su sustancial irrelevancia respecto al mundo visual de la pintora, en éste entra, más tarde, la dimensión “asexuada” de la infancia que asume un carácter algunas veces simbólico y otras surrealista: en más de una ocasión acompañadas por las imágenes de “madres solteras” con sus cuidados inexpertos y ligeramente inadecuadas. Entre 2002 y 2004, junto con Ekatherina Savtchenko, Marika Lang y Kana Otofuji, Silvia Papas crea “4 Women Group”, formación artística femenina, con una expresividad caracterizada por la confrontación multicultural y protagonista de una serie de exposiciones celebradas en Italia y en el extranjero. El frenesí de la vida contemporánea en las grandes ciudades, sus calles agredidas por los coches y motocicletas relucientes, el caos de la muchedumbre, asimilan de forma integral, en las recientes visiones de Silvia Papas, el elemento humano, dando vida a representaciones que, si bien se caracterizan por los peculiares modos formales de la artista, conquistan una mayor emotividad y profundidad espacial, remarcando el ritmo de las extensiones cromáticas. La obra de la pintora, incluso por la atención ininterrumpida por parte de importantes figuras del sector, está viviendo un interés creciente entre el público y la crítica especializada internacional.